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La madre tierra

10 Octubre 2018, 10:22 am Written by 

La madre biológica y la madre tierra, se han fusionado en una sola realidad para alimentar a sus hijos, amarlos y protegerlos. Así como las madres biológicas son capaces de dar parte de sí mismas a sus descendientes, lo mismo la madre tierra, cuando otorga de su propia naturaleza, recursos que generan vida a sus hijos.

Una mujer para convertirse en madre biológica, pasa por una serie de cambios fisiológicos, psicológicos y espirituales, porque está dando vida a nuevo ser. Lo mismo le pasa a la madre tierra, cuando produce el maíz, el frijol, el café, las hortalizas y toda clase de alimentos para dar vida a sus hijos. 

Pero existe una etapa, en que las madres biológicas ya no pueden traer más hijos al mundo, porque simplemente su naturaleza ya no les permite. Es entonces el momento de cuidarlas y protegerlas, es el tiempo de devolverles el amor y cuidado que han dado a los hijos, sin juzgarlas por lo que dieron o lo que no dieron. Simplemente se les da ese cuidado solícito, amor y respeto.

En relación a la madre tierra, ha llegado el momento de cuidarla, amarla y respetarla. Porque ya nos ha dado mucho. Afortunadamente, existen personas que nos advierten del daño que ya hemos provocado a nuestra madre común. Ya lo dijo San Francisco de Asís: “¿Cómo podes asesinar y devorar despiadadamente a esas adorables criaturas que mansa y amorosamente os ofrecen su ayuda, amistad y compañía?”.

Todavía estamos a tiempo de cambiar nuestras actitudes consumistas. “Aun la humanidad posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” Papa Francisco. Estamos a tiempo de rechazar los plásticos, de reducir las necesidades ficticias, de reutilizar y reciclar los recursos. No esperemos hasta que “la tierra misma cambie el sistema capitalista, cuando se hayan acabado los recursos” Leonardo Boff.

No obstante, a pesar del daño que pudimos haber causado a nuestra madre biológica y a nuestra madre común, ellas han hecho un pacto para estar cerca de nosotros, y por eso, aunque físicamente ya no están presentes, siempre las podemos encontrar simbólicamente en la creación. Una madre nunca se va, sólo se transforma en la tierra que nos alimenta cada día, en el aire que respiramos, el agua que bebemos y el fuego que nos calienta, ellas lo hacen para estar cerca de nosotros, para amarnos y protegernos.

-Flora Matilde Hernández Vicente

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