María de Nazareth, modelo de Fe en el desaliento y la esperanza
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María de Nazareth, modelo de Fe en el desaliento y la esperanza

8 Enero 2019, 1:20 pm Written by 

“Junto a la cruz de Jesús estaban su Madre y
la hermana de su Madre, María, mujer de Clopás, y
María Magdalena”. Jn 19, 25.

María de Nazareth, después de la muerte de su Hijo Jesús, se convierte en la esperanza de los Apóstoles y de las primeras comunidades cristianas. Es la Madre que acompaña y alienta en los momentos difíciles de la persecución y del martirio, su presencia y su vida entera da motivo de esperanza. María, es la maestra de los Apóstoles, aunque los Evangelios no ofrecen datos de su consejería entre los cristianos porque se escribieron en una cultura patriarcal; es suficiente con saber que María convivió más tiempo con Jesús para comprender que ella conoció mejor que nadie a su Hijo y por eso, se mantiene fiel al Proyecto de Jesús, a pesar del abandono, de la humillación y la muerte en cruz que le tocó a su primogénito.

El apoyo que María ofrece a las primeras comunidades cristianas, consiste en un acompañamiento maternal-espiritual-integral, basta con recordar su protagonismo en las bodas de Cana (Jn 2, 3-5) para tener una idea de su liderazgo natural entre los seguidores de Jesús.

Para los cristianos del Siglo XXI, María sigue siendo el modelo de fe en el seguimiento de Jesús, porque la verdadera fe cristiana se ha convertido en un gran desafío ante los criterios del mundo capitalista, consumista y acomodada. Hoy, los auténticos cristianos siguen siendo un “bicho raro” ante las exigencias y novedades de la moda, la vida fácil y la indiferencia ante las penurias del hermano necesitado.

María, es el modelo de esperanza de las mujeres de hoy, en ella se ven reflejadas las madres, las esposas, las viudas, las religiosas, las profesionales, las consejeras, las que viven en el abandono y la pobreza, las que ven morir a sus hijos(as), las que no encuentran trabajo, las migrantes, las ancianas y las enfermas.

María de Guadalupe, Madre nuestra, ayúdanos a las mujeres de hoy, a ser el equilibrio entre la tristeza y la alegría, entre el estrés y la tranquilidad, entre la escases y la abundancia, entre el orgullo y la humildad, entre la ignorancia y la sabiduría, entre la pobreza y la riqueza, entre el sin sentido y la plenitud, y entre el desaliento y la esperanza.

María de Guadalupe, ayúdanos a las mujeres de hoy, a seguir aportando a la sociedad, nuestros talentos, conocimientos, experiencias, sabiduría, ternura, cariño y amistad. Para que con nuestro trabajo y ejemplo, este mundo sea más humano, más consciente de los valores, más sensible a las necesidades ajenas, más comprometido con la justicia social y la vida, y más responsable del cuidado de nuestro planeta.

-Flora Matilde Hernández Vicente
Miembro del grupo “Teólogos del Pueblo”

 

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