“ENGÁNCHATE A LA LUZ”
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“ENGÁNCHATE A LA LUZ”

31 Enero 2019, 4:30 pm Written by 

Reflexión para el día de Candelaria/2019

Cuando la vida se apaga… (¡y no me refiero a la muerte!), hay vidas muertas, por apagadas… Cuando esa vida es la de un o una joven… ¡qué desconcierto! 

El sábado, 2 de febrero, celebramos “La Candelaria”, la podríamos también llamar “la lucernaria”. Porque candela que no alumbra no sirve para nada. ¡hermoso símbolo de vida! No basta con ser candela; es preciso que esté encendida.

Interesante la coincidencia de Candelaria con la Presentación de Jesús. La madre “alumbra” al Hijo y el Hijo “brilla” al ser presentado: un alumbramiento de luz. Como luz en las tinieblas. En la simbología del IV Evangelio Jesús se auto-presenta como LUZ y su ministerio lo define como “un trabajo de luz”.

Buen horizonte para un joven: ser luz y hacer un trabajo de luz. Cuando un joven “se apaga”, su vida y su tarea pierden sentido. Para ser luz y hacer trabajo de luz hay que estar enganchados. Perdido el enganche, de pronto, todo se nos queda a oscuras. Permanente reclamo de una “fuente de energía”.

¿Eres candela, pero no estás enganchado…?: ¡no alumbrarás nunca! Aquí, la oportunidad de la pregunta: - ¿a qué fuente de energía yo me engancho? Las hay de energía positiva y las hay de energía negativa. Energías que hacen más intensa la luz de tu candela y otras que la van oscureciendo hasta apagarla del todo. Solemos utilizar lo de “engancharse” para las fuentes de energía negativa: el que “se engancha” a la droga, al alcohol… y a tantas cosas por el estilo. Y están los más modernos “enganches” (entre todos destacando: el celular) ¡Son “enganches” que te secan por dentro y te “apagan” -a veces completamente – por fuera.

En torno a la Candelaria, no estará mal la pregunta: - ¿por dónde van mis apagones? Pero no me quedaré ahí. Hay una pregunta que afecta al sentido mismo de mi vida: realizar de una vez mi “enganche” con Jesús. Él es Luz y es la fuente de nuestra luz. Enganchados “naturalmente” con Dios (como criaturas “en él vivimos, nos movemos y existimos”), se trata, ante todo, de no romper ese enganche, pensando que con luz propia brillamos. Y de acogerlo no como un “enganche forzado”, acogerlo como “enganche natural” que nos hace ya ser y trabajar en la luz. Como puro regalo, ese Dios se ha hecho, además, “luz verdadera” en Jesús. La Luz nos e ha quedado en el cielo. La Luz se ha metido en la historia y en uno como nosotros, en Jesús de Nazaret, “Luz de Luz” (lo llamaos en el Credo), ha iluminado nuestro camino hacia Dios (“quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”) y nuestro camino hacia la gente que nos rodea. Y le ha dado una orientación precisa (lo que hicieron con los más pobres, “conmigo lo hicieron”). ¡Hermoso el poder mirar la Luz que resplandece ene Jesús, sin deslumbrarnos!

En la Candelaria, te invito, pues, a mirar tu candela (tu propia vida), pero prendida. Y a gozarte con su luz y a no apagarla nunca, “enganchada” siempre de la Fuente viva de la Luz, que se llama Jesús.

 P. Pedro Jaramillo Rivas, Pastoral Universitaria Landivariana.

 

 

 

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