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Landívariano, realiza pasantías en New York

octubre 29, 2021
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Javier Urizar, estudiante de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, realizó sus pasantías en el Bufete DLA ubicado en New York. Ante esto, nos cuenta su experiencia siendo parte de este bufete de renombre. 

Cuéntanos sobre tu proceso de la beca, ¿cómo llegaste a aplicar al bufete DLA?

Podría decir que el bufete “me encontró a mi”. Estaba en cuarto año de la carrera y distintas autoridades de Facultad me mencionaron que un bufete británico estaba buscando estudiantes para otorgarles una beca, pero que los estudiantes deberían ser recomendados por la Facultad. A las semanas, tuve el honor de ser nominado por parte del Decano Rolando Escobar Menaldo como candidato a la beca, y entonces inició el proceso de aplicación. 

En breve, el proceso consistió primero de una entrevista en persona realizada por una abogada de DLA Piper México, preguntándome sobre mis intereses, mi experiencia en la carrera y mis aspiraciones. Posteriormente, tuve una entrevista por teléfono con una abogada de DLA Piper EEUU; dicha entrevista fue mitad en inglés y mitad en español. Recuerdo que me preguntaron sobre las personas que admiraba, sobre qué haría en un caso de conflicto ético profesional y sobre qué implicaría la beca para mi. Además, consultaron sobre mi estatus económico y situación académica (que no fuera beneficiario de otra beca, por ejemplo).

Finalmente, a los dos meses recibí un correo confirmando mi selección como becario.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el bufete DLA? 

Ha sido fantástico. El bufete me ha provisto de varias oportunidades que no podría haber conseguido de ninguna otra manera. Por ejemplo, después de que me confirmaran como becado, en 2019, tuve un viaje con todos los demás becados a Nairobi, Kenia, para recibir un curso de inducción a la beca y de desarrollo personal y profesional.  Posteriormente, me han facilitado múltiples oportunidades profesionales en áreas de mi interés, incluyendo realizar investigaciones que fueron utilizadas por algunas de las organizaciones de derechos humanos más grandes del mundo. Además, claro, de la actual pasantía que estoy realizando en Nueva York para una ONG Suiza.

Lo anterior, aunado al apoyo financiero que he recibido, que siempre ha sido esencial. El bufete no solo ha cubierto mis gastos de estudio (incluyendo matrícula, costos administrativos y demás), sino también otras necesidades académicas (como libros o membresías, por ejemplo). Este apoyo ha despejado cualquier preocupación financiera que pudiera tener y me ha permitido enfocarme en mí desarrollo profesional.

Todas y todos los miembros del bufete han sido sumamente amables y atentos. Durante todo este tiempo, me he sentido en la confianza de acudir a cualquiera de ellos para solicitar apoyo o consejos, no solo profesionales, sino también personales. 

Los mentores que me fueron asignados también han sido importantes para mí desarrollo y se han vuelto buenos amigos. Son profesionales cuyas carreras admiro y quienes me han guiado en los planes a seguir para mi futuro. 

¿Cómo los conocimientos adquiridos en la Landívar, te han ayudado para desempeñarte en el bufete?

El enfoque de responsabilidad social que tiene la Universidad fue fundamental en mi selección como becado. Desde las clases de derecho constitucional en primer año, mi perspectiva sobre las desigualdades que históricamente han aquejado y al día de hoy todavía aquejan a nuestro país y región se ha ampliado.  

Las actividades de la Universidad en esta área, por ejemplo el bufete móvil, conferencias de DDHH y las clases de ética, confirmaron mi propósito: usar mis habilidades para proteger y promover los derechos de personas que lo necesiten. 

Las clases de derechos humanos y derecho internacional, así como las actividades extracurriculares en estos temas (particularmente los moot courts) despertaron mi pasión por el derecho internacional de los derechos humanos como la rama donde podría ejercer de mejor manera mis habilidades para ayudar a otros.

Es precisamente mi pasión por esta área lo que me consiguió la beca, pues uno de los requisitos que buscaba el bufete en los candidatos era que fueran personas “comprometidas con querer contribuir positivamente a su comunidad”. Durante las entrevistas, expresé múltiples veces a los abogados del bufete mi percepción sobre la situación actual de los DDHH y mi interés por mejorarla. Después de recibir la beca, me comentaron que uno de los elementos que les motivó a escogerme fue mi pasión por el tema de los DDHH.

Además de lo anterior, las actividades extracurriculares de la universidad (principalmente el moot court de Jessup) me permitieron desarrollar habilidades que me resultarían muy útiles en la beca: la investigación de temas jurídicos, la oratoria y el manejo del inglés profesional hablado y escrito. Por su parte, la importancia que la Universidad le da a conocer la realidad social del país siempre me ha sido útil, pues es un constante tema de conversación con demás becados y abogados del bufete. 

¿Qué sientes al estar trabajando en monitorear las sesiones de la 76 Asamblea General de Naciones Unidas (NNUU)?

Es algo más que un sueño hecho realidad. Ni en mis aspiraciones más exageradas pensaba que a tan corta edad ya estaría trabajando junto con delegados de Estados y expertos de NNUU. 

Me siento muy honrado y con muchísima ilusión de poder estar realizando este trabajo. También me siento muy feliz, pues se siente bien saber que el trabajo que realizo tiene impactos directos e indirectos en la promoción de los derechos humanos de las personas. 

También siento una gran responsabilidad. Trabajar con ISHR implica cumplir con una serie de estándares profesionales muy altos, pues la organización tiene una reputación muy buena a nivel internacional que mantener. Además, el trabajo de derechos humanos requiere de prudencia, sensibilidad y cautela, particularmente al trabajar con víctimas, por lo que no hay espacio para la falta de profesionalismo o la mediocridad.

Finalmente, siento emoción. Las oportunidades y proyectos que surgen cada día son nuevos y distintos. Cada semana he aprendido cosas nuevas y conocido a personas que admiro. No ha habido un solo día en que no me sienta agradecido de tener esta oportunidad.

¿Qué retos has enfrentado en esta experiencia? 

Trabajar para organizaciones de renombre mundial es un privilegio, pero también es exigente. La ONG pretende que se mantenga un estándar mínimo de calidad en todos los trabajos, el cual es bastante alto y requiere de tiempo y habilidades para poder conseguirlo. En ocasiones, he tenido que emprender esfuerzos considerables (incluyendo trabajar múltiples horas extras por semanas continuas) para poder preparar documentos legales que cumplan con el estándar de la institución. 

En una ocasión me fue asignado preparar una guía de procedimientos para una asociación regional de derechos humanos. La guía tenía como objetivo establecer lineamientos prácticos para implementar ciertos estándares de derechos humanos en materia de personas defensoras de derechos humanos.

Mis conocimientos y experiencia se han desarrollado principalmente en el área teórica-formal del derecho. Tengo conocimiento de los estándares internacionales y las obligaciones de los Estados, mas no tanto así sobre las políticas públicas que se deben emprender para hacer efectivas estas obligaciones. Este proyecto me obligó a “salir de mi burbuja” y tener que aprender sobre el segundo aspecto, esencialmente, sobre cómo llevar la ley a la práctica. Me fue difícil preparar la guía, pero después de mucho esfuerzo y lectura, obtuve un resultado con el que quedé satisfecho.

El último reto que me permito elaborar se refiere a la carga de trabajo. Como es el caso con la mayoría de ONGés, los recursos financieros y humanos no siempre alcanzan para cumplir con facilidad con todas las obligaciones pendientes. Esto implica que, en más de una ocasión, todo el equipo (incluyéndome) ha tenido que trabajar en múltiples proyectos a la vez, muchas veces por horas extra y en fines de semana. Esto puede llegar a ser agotador y requiere mucha disciplina para obtener resultados para el momento en que se necesitan.

Algún mensaje que le puedas dar a los jóvenes estudiantes de la carrera 

Me permito compartirles una serie de consejos que trato me guíen: 

  • Nunca desperdicien la oportunidad de hacer el bien o de ayudar a otra persona.
  • Den su mayor esfuerzo en todo lo que hagan, no existen las oportunidades insignificantes. Cada “trabajito”, ya sea una tarea o una plaza laboral, es una nueva oportunidad para poner en práctica la disciplina y la excelencia. Sólo quien practica constantemente esos valores puede llegar al éxito. 
  • Traten de vivir con el “sí”. Si algo les llama la atención y es razonable, háganlo. De los lugares más inesperados salen las cosas más gratificantes.
  • No tengan miedo de preguntar y atreverse. El “no” ya lo tienen.

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